Skip to content
Narrow screen resolution Wide screen resolution Auto adjust screen size Increase font size Decrease font size Default font size

HugoPacheco - A la Conquista de Un Sueño

Advertisement
Inicio arrow Equipo Ganador arrow A Manera de Despedida
A Manera de Despedida PDF Imprimir Enviar a un Amigo por E-Mail
 

Escrito por Administrador

martes, 18 de diciembre de 2007

 

Carta de despedida que nos envio un gran amigo, Orlando Mazeyra , al retirarse de MFH KNITS y que me he tomado la libertad de postearla en el blog. Estoy totalmente  seguro de que las grandes cualidades de escritor de Orlando, darán mucho que hablar en un futuro no muy lejano y creanme que yo seré uno de los primeros en sentirse orgulloso por ello.
Hugo A. Pacheco Canny
----- Original Message -----
From: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla
To: 
Sent: Wednesday, October 31, 2007 4:36 PM
Subject: A manera de despedida

"Pero cuando diariamente regreso a la calle de mi casa,

 me digo que el tiempo de partir definitivamente ya debe

 acercarse. Estas tristes veredas me son insuficientes y

aún no he acabado de romper todos los cántaros del mundo."

Javier Heraud

 

A manera de Despedida

 

Amigas y amigos, compañeras y compañeros de MFH Knits:

 

Ensayar un adiós sin despedirse será siempre como la vida de todo ser humano: una apuesta fallida, inconclusa y plagada de contradicciones (porque en toda existencia hay una parte de contradicción y de fracaso).

 

Yo, que cultivo las palabras –o que, al menos, intento cultivarlas–,   sé con conocimiento de causa que con todas las que albergan los diccionarios no alcanza; pero hoy, como otras veces, trataré de plasmar en la hoja en blanco algunos testimonios que están arropados por las imágenes, los recuerdos, y en suma: por toda la gente que conocí, o que creí conocer, en estos más de veinte meses que pasé en MFH Knits.

 

A riesgo de caer en la detestable cursilería y en el discurso pretencioso, les doy un adiós agradecido a todos aquellos que de una u otra manera me hicieron reír, enfadar, disfrutar, tolerar, discrepar, dudar, aprender, trabajar, madurar, reflexionar… en fin: ¡vivir! Gracias a la gente que pasó por mi vida y me hizo, en algún momento, partícipe de la suya.

 

Gracias, en primer lugar, a Mauricio Chirinos por permitirme el formar parte del valioso grupo humano que quiere sacar adelante este proyecto. Gracias, desde luego, a Hugo Pacheco, quien, si bien ahora ya no forma parte de MFH Knits (" nuestra querida MFH Knits", diría él, con insuperable convicción), su espíritu, talento y sus ideales más diáfanos todavía perduran, es por eso que todos los cuadros enmarcados que llevan la VISIÓN de nuestra empresa deben, ahora y con el concurso de todos ustedes, convertirse en una grata realidad y no quedar entre los pertrechos de la letra muerta y de los proyectos tristemente abortados.

 

El elevado compromiso con el trabajo de Hugo es, a pesar de sus yerros –¿quién de nosotros es perfecto?–, una inaprecible lección de vida que permanecerá invicta en mi memoria. Y me temo que no muchos extrañan sus dinámicas, ni tampoco aquellas reuniones en el comedor a las ocho de la mañana en las que los impuntuales tenían que pasar por el apuro de formular arengas y dar hurras por MFH; pues les confieso que yo sí las extraño, porque, a pesar de que en más de una oportunidad las evité, en ellas se podía apreciar a un líder que intentaba romper jerarquías, pirámides, brechas, barreras o estratos de toda índole –sociales, económicos, intelectuales, etcétera– para estar en sintonía con todos sus trabajadores. Y fue, en efecto, mediante esas jornadas, reflexiones, proyecciones, lecturas y hasta actuaciones en donde, quizá sin percatarnos, nos acercábamos más y nos compenetrábamos como seres humanos que es, al final de cuentas, lo que más importa en la vida: somos personas antes que gerentes, trabajadores u obreros, detrás de una fría cifra de eficiencia o productividad, hay seres humanos con una vida más allá de este recinto… individuos con problemas y frustraciones, pero también con familias y esperanzas.

 

Gracias, también, a mi polifacético amigo Guido Chirinos que, antes que un excelente trabajador y mejor persona, es un actor que alguna vez hizo teatro –ojalá lo siga haciendo– y también, en sus buenos tiempos, animó fiestas infantiles como consumado payaso (creo que todos, gracias a las jornadas de Hugo, hemos tenido la suerte de ver a Guido en acción). Hace poco, mientras agotábamos algunas cervezas, Guido me contó entrañables anécdotas acerca de su infancia y juventud: los veranos, para él, no eran relajo, sol intenso y playa como para muchos de nosotros; eran, más bien, tiempo de trabajo y esfuerzo, pues había que conseguir la cifra exacta para comprar las "tabas de marca", las que en ese entonces le quitaban el sueño; para tal propósito había que agenciárselas hasta como mensajero y sortear las implacables persecuciones de feroces perros (y yo que, llevado por el escepticismo, creía que eso del perro que asedia al cartero no era más que un mito que no pasaba de los cartoons). Guido, pues, tiene anécdotas propias del que ha vivido intensamente y sabe cabalmente el valor que tiene un Nuevo Sol en el bolsillo. El éxito de esta empresa dependerá mucho de Guido.

 

En fin, las anécdotas de Guido son sólo comparables a las del siempre bromista y jovial Ricardo Curay, quien alguna vez en Lima incursionó en el oficio que cada vez tiene más adeptos (toco madera antes de volver a patear latas): taxista. No hay mejor manera de alegrar el día, anestesiar al aburrimiento o mejorar el semblante que escuchando alguna broma del compa'rito Ricardo y ésa es, sin duda, una de las cosas que más voy a extrañar, como también voy a extrañar los piropos que el despabilado Johnny Escudero les lanzaba a las distraídas muchachas que encontraba a su paso cuando estaba a bordo de la camioneta de la empresa (espero que Mercedes no le llame la atención por culpa de este indiscreto ex-trabajador).

 

No quiero olvidar a nadie, aunque me excuso anticipadamente porque seguramente lo haré: la insuperable amabilidad, el cariño y la delicadeza de Jenny Portugal, las disparatadas bromas de Claudia Díaz (que siempre encontraban eco en Mariela Paredes), el espíritu infantil de Xiomara Salazar, la desbordante sensibilidad –hasta las lágrimas– de Doris Cuba o la sonrisa franca de Ana Lucía Del Carpio. El talento guitarrero de Marcos Obando (o simplemente Marcoso " pa' los patas, pe") quien, antes que un muy querido miembro del equipo de sistemas de Michell, es un fotógrafo que todos nos estamos perdiendo. El vozarrón de Milagros Paredes va estar conmigo siempre, así como el incomparable cariño que prodiga por su hijo. Tampoco podrán borrarse de mi mente   recuerdos emotivos como las lágrimas navideñas de Mily recordando a la distancia a su familia que siempre la espera en Lima.

 

Están también en esta apurada lista de recuerdos: el lenguaje loncco de César Alarcón, ciento por ciento characato; el dejo norteño de Jorge Cueva; o el espíritu porteño de Raúl Rosado, un chalaco de pura cepa. Siempre que terminaba un reporte o un formulario para confecciones yo escuchaba el! "¡ gracias, caballero!" de Roberto Vilca (que es algo así como un homenaje al jefe ausente, un tributo al admirado amigo, la estela dejada por Hugo Pacheco); los chistes colorados y la debilidad por el merengue de Freddy Rodríguez, y la simpatía y cordialidad de Mario Gutiérrez que siempre me podía me daba "una jaladita" a mi casa.

 

Y está también un tal Orlando Mazeyra que hoy se va y que seguramente algo hizo por esta empresa. Alguien que, eso sí, siempre quiso aportar y, desde la oficina de Sistemas, intentó poner su granito de arena por esta causa, por este compromiso, por este éxito todavía pendiente, pero aún latente, que es MFH Knits.

 

Algo hice, creo, por MFH Knits y no me envanezco por ello, ni mucho menos me tomo muy en serio, pues sé dar pie a la confianza y a la broma (o el quilombo, ¿sí o no, Yvana?). Es por eso que algunas compañeras por afecto o simplemente por chacota distorsionaron mi nombre: "Orlis" me puso la simpática China Gabriela Ponce, rebautizándome, y así también me llama en ocasiones Milagros Paredes. Yvana Oporto, en cambio, me puso " Roland"… otras veces le agregaba la 'o' terminaba siendo "Rolando".

 

Es importante no tomarse muy en serio porque el tomarse muy en serio nos envilece, nos idiotiza. Y este mensaje no es para los soberbios, los que no son capaces de reírse de sí mismos; ni tampoco escribo estas líneas para los caretas, los del doble discurso y de la dualidad moral, los que están con Dios y con el diablo, los arribistas, los efectistas del oportunismo y de la obsecuencia ciega que, al final, termina cercándolos y condenándolos al juego indigno que practican los chupamedias y franeleros.

 

Dije antes que yo hice algo por sacar adelante a esta empresa pero, valgan verdades, mi esfuerzo no tiene ni punto de comparación con la labor de otros integrantes de MFH. Sin duda, hay otras personas que ponen toda la carne en el asador. Dan alma vida y corazón.  En resumen: marcan la diferencia. Es el caso de muchachas como mi Doris Cuba o Isabel Huamaní, quienes son, junto a muchos otros obreros, ¡quienes más dan! y paradójicamente ¡quienes menos reciben! Y es que el mundo está mal hecho y ojalá nos atrevamos a corregirlo. Un recuerdo enorme para ellas, Doris e Isabel, quienes, como las hormigas obreras, son infatigables y laboriosas. Es por ellas que no pierdo la fe y sigo creyendo que otro mundo es posible: un mundo sin la maldita plusvalía de la que hablaba ese alemán que hoy todos satanizan para hacernos creer que sus verdades son obsoletas y que ya han pasado de moda. La esperanza no pasa de moda en los corazones nobles, la ilusión por un mundo sin diferencias, sin estratos y sin jerarquías nunca pasará de moda. Que estas palabras sin peso (ni valor de cambio) sirvan para desagraviar a todo aquel que cree que no valoran su esfuerzo. Eso sí, hay que mirar hacia adelante siempre… hasta romper todos los cántaros del mundo como Javier Heraud, poeta y guerrillero. No podemos cometer el error de quedarnos callados si tenemos conciencia; porque justamente conciencia es lo que le hace falta a ese capitalismo salvaje disfrazado con el sambenito de la " reducción de costos", que consigue cosas tan atroces y deplorables como lo que la transnacional NIKE hace en Indonesia. En ese país para "reducir costos" se hace trabajar a niñas de 14 años y ni siquiera se les da el salario mínimo. ¿Quieres reducir costos explotando a menores de edad?   "Just do it". Un ejemplo más triste lo da hoy, INCA KOLA, nuestra ex-bebida de sabor nacional que, ahora, en nombre de la reducción de costos, se producirá en tierras chilenas: "¡Qué importa!", dirá algún cínico, "el sabor será el mismo". Así, no sólo perdemos otro patrimonio que pasa a manos de nuestros vecinos, sino que muchos peruanos se quedan desempleados. Eso no es reducción de costos, señores: eso es perder el norte, y querer darle valor a lo que no lo tiene. ¿O acaso podríamos decir que MFH o MICHELL son empresas orgullosamente peruanas si el día de mañana se trasladan a Santiago o Valparaíso? Ojalá reflexionemos un poco y reclamemos, pues, hemos guardado un silencio bastante parecido a la estupidez.

*

"Cuando me fui, no me alejé ", dice Fito Páez en alguna de sus mejores canciones. Y hoy con todo el corazón quiero hacer eso: irme pero sin alejarme, despedirme sin decirles adiós. "Cuando nos despedimos siempre morimos un poco, porque algo, una porción  de nosotros, se queda para siempre en el lugar que abandonamos". Esta idea la escuché cuando me fui de mi colegio, y la dijo alguien de quien aprendí mucho: el Hermano Lucho Bejarano (ilustre tío de Claudia Díaz).  Y es muy cierto, pues hoy muero un poco –quizá sin darme cuenta– porque dejo algo de mí en esta calurosa oficina que, aun sin haberme ido, ya empiezo a extrañar: algo de mí se queda para acompañarlos y para poder decir que su éxito también será el mío. Y mi éxito, de darse, también será el de ustedes.

 

Espero que este cierre de capítulo sea un paso adelante en vez de entenderse como un paso al costado.

 

¡Gracias, amigos! ¡Gracias, compañeros! ¡Gracias MFH!

Cordial, genuina y brutalmente,

Orlando Mazeyra Guillén

31/10/2007

Correo electrónico: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla

Blog: http://www.orlandomazeyra.blogspot.com/

 

PD: El 6 de noviembre es mi cumpleaños, así que si alguien me quiere regalar un abrazo anticipado, no me ofendo. GRACIAS una vez más a todos que leyeron mis textos y me apoyaron siempre: Jenny Portugal, Milagros Paredes, Gabriela Ponce, Hugo Pacheco, César Alarcón, Roberto Vilca, Jorge Cueva, Marcos Obando y toda la gente de SISTEMAS, Luis Suárez… gracias, finalmente, al tejedor anónimo que me hizo escribirle una carta de amor a su esposa… para 'volver a enamorarla', ojalá haya dado resultado… ¡GRACIAS!

Modificado el : jueves, 20 de diciembre de 2007

   

Comentarios de usuarios  RSS feed comment
 

Media de votos

   (0 voto)

 


Añade tu comentario
Sólo los usuarios registrados pueden comentar un artículo. Por favor, haz login o regístrate.

Ningún comentario guardado



mXcomment 1.0.6 © 2007-2018 - visualclinic.fr
License Creative Commons - Some rights reserved

Newsletter

Newsletter
Por favor regístrese en el portal antes de registrarse en nuestro Newsletter.
¿Desea registrarse? Regístrese aquí

El Éxito

Aquel que tiene éxito tiene un programa.

Fija su curso y lo respeta.

Traza sus planes y los ejecuta.

Avanza directamente hacia su meta.

Sabe a donde quiere ir y sabe que allí llegará.

Ama lo que hace y ama el viaje que lo está llevando hacia el objeto de sus deseos.

Rebosa de entusiasmo y está lleno de fervor.

Este es el Hombre que alcanza el Éxito.

Anónimo

Sígueme en TWITTER
Visita DeGanadores.com - El Conocimiento a Tu Alcance

Copyright © 2018 by HugoPacheco - A la Conquista de Un Sueño.
Todos los derechos reservados
Desarrollado por : HAPCANNY - Pasión por la Excelencia

Política de Privacidad       |       Términos de Uso