Nací para Alcanzar el Éxito
 

Escrito por Administrador

martes, 18 de diciembre de 2007

Nací para alcanzar el éxito, no para fracasar

Nací para triunfar, no para inclinar mi cabeza en señal de derrota.

Nací para saborear las victorias y brindar por ellas, no para gemir y lamentarme.

Ninguna persona ha sido jamás tan engañada  por otra como por sí misma.  No hay nada que resulte tan sencillo como engañarse uno mismo, puesto que siempre es más fácil creer lo que queremos.

¿Por qué  siempre trato de ocultar mis pequeños logros bajo un manto de palabras que toman a la ligera mi trabajo, o que ofrecen disculpas por mi falta de capacidad? Y lo peor de todo es que he llegado a creer en mis propias excusas, a tal grado que gustosamente estoy dispuesto a vender mis días  a cambio de unos centavos, mientras me consuelo pensando que las cosas todavía podrían ser peores.


¡Pero ya no lo haré más!

Ha llegado el momento de estudiar el reflejo en mi espejo, hasta que sea capaz de reconocer que el enemigo más poderoso que tengo  ... soy yo mismo. Al fin, en este momento pleno de magia,  el velo que me hacía engañarme  a mi mismo empieza a apartarse de mis ojos.

Ahora sé que en el mundo hay tres clases de personas. Las primeras aprenden de sus propias experiencias ... son las sabias. Las segundas aprenden de la experiencia de los demás ... son las felices. Las terceras no aprenden de su propia experiencia ni de las experiencias de los demás ... son las necias.

Yo no soy un necio. De aquí en adelante me sostendré sobre mis propios pies, arrojando para siempre a un lado las terribles muletas de autocompasión y de desprecio hacia mí mismo.

Que tonto era cuando envidiaba a la gente de éxito y a los opulentos que desfilaban frente a mí. ¿Acaso todas esas personas se ha visto bendecidas con habilidades únicas, rara inteligencia, valor heroico, ambición constante y otras cualidades sobresalientes que yo no poseo? ¿se les ha asignado un mayor número de horas cada día, durante las cuales puedan  desempeñar sus extraordinarias tareas? ¿poseen tal vez corazones llenos de compasión y almas desbordantes de amor diferentes del mío?  ¡NO!  Dios nunca juega a los favoritos. Todos fuimos modelados del mismo barro.

Ahora también sé que la tristeza y los reveses que he sufrido en mi vida no los he sufrido únicamente yo. Incluso los más sabios y los triunfadores de nuestro mundo padecen etapas de abrumadora angustia y de fracaso, pero ellos a diferencia mía, han aprendido que no hay paz sin problemas, descanso sin esfuerzo, risas sin pesadumbres, ni victorias sin luchas y que ese es el precio que todos debemos pagar por vivir. Hubo una época en la cual yo pagué ese precio fácilmente y de buen grado, pero las constantes decepciones  y derrotas primero desgastaron mi confianza y después mi valor. Ahora todo eso ha quedado atrás de mí. Ya no soy uno de esos muertos en vida, permaneciendo siempre bajo la sombra de los demás y ocultándome detrás de mis lamentables excusas y disculpas, mientras los años se consumen.

Ahora sé que la paciencia y el tiempo pueden lograr todavía más que la fuerza y la pasión. Los años de frustración ya están listos para cosecharse.

Todo lo que he podido lograr, y todo lo que espero lograr, lo he podido hacer, y lo seguiré haciendo, mediante ese proceso asiduo, paciente y perseverante gracias al cual se construye un hormiguero, partícula por partícula, pensamiento por pensamiento, paso a paso.

Hoy comienzo una nueva vida.
Hoy mudaré mi viejo pellejo que ha sufrido, durante tanto tiempo, las contusiones del fracaso y las heridas de la mediocridad.
Hoy nazco de nuevo y mi lugar de nacimiento es una viña donde hay fruto para todos.
Hoy cosecharé uvas de sabiduría de las vides más altas y cargadas de fruta de la viña, porque estas fueron plantadas por los más sabios de mi profesión que han venido antes que yo, de generación en generación.
Hoy saborearé el gusto de las uvas frescas de las vides, y ciertamente me tragaré la semilla del éxito encerrada en cada una y una nueva vida retoñará dentro de mí.
Hoy mi viejo pellejo se ha vuelto como polvo. Caminaré erguido entre los hombres y no me reconocerán, porque hoy soy un nuevo hombre, con una nueva vida.

 

Basado en el libro El Vendedor más Grande del Mundo de Og Mandino,
HugoPacheco.com, les recomienda su lectura.

Modificado el : jueves, 20 de diciembre de 2007

   

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